José Ubillús Vivar
Jefe de Protocolo del Centro Poético Colombiano y socio de número desde 1974. Poeta,
Periodista, Crítico de cine y Profesional en Humanidades y Mercadotecnia. Su Columma periodística aparece semanalmente
en LA ZONA, El Tiempo Colombia
Maestro de Ceremonias Virtuales de ARLECOM. Oprima aquí para ir a su página. Gracias. El Editor

YO, TAMBIÉN: UN HIMNO A LA
SUPERACIÓN Mayo 18,2010
Para comentar esta película española, es necesario
escribir sobre su protagonista, el psicopedagogo Pablo Pineda, nacido en 1974 en Málaga con síndrome de Down.
Pese a ello, desde niño con ayuda de su madre practicó el diálogo, la lectura y otros idiomas, llegando
a graduarse en estudios superiores, logra ser trabajador social en el área de discapacitados y recorre la península
Ibérica como ponente y conferencista.
En la rueda de prensa que ofreció
en Bogotá se apreció su inteligencia y sus apropiadas y fluidas respuestas, demostrando en la cinta Yo, también
que además de exitoso profesional y hablar catalán, castellano, italiano e inglés, es buen actor.
Con Lola Dueñas son la fortaleza de la película, sus actuaciones son meritorias y conducen a
sensibilizar al público sobre la problemática social que genera la intolerancia por las relaciones afectivas
entre una persona del común denominador y quien padece el mencionado síndrome, e inclusive entre jóvenes
con discapacidad cognitiva.
Al parecer familia y sociedad levantan un muro impidiendo ese
tipo de nexos. El valor de la cinta se centra en este enfoque donde Daniel se siente atraído por su compañera
de trabajo Laura y con su ternura innata le aporta a ella verdaderas pinceladas de vida, con instantes llenos de simpatía,
confianza e hilaridad consecuencia de cualquier relación amistosa.
Todo es un clamor
anhelante bien argumentado, para asegurar que en Yo, también, Daniel desea "también" ser amado, tener
una pareja y traspasar las barreras creadas.

EL SEPTIMO ARTE EN ARLECOM A PARTIR DE ESTA
EDICION
Por
José Ubillús
VivarJefe de Protocolo del Centro Poético Colombiano y socio de número desde 1974. Poeta, Periodista, Crítico
de cine y Profesional en Humanidades y Mercadotecnia
LA OLA: IDEOLOGÍA AVASALLADORA
En
California en el año de 1967, el profesor Ron Jones realizó un experimento psicológico con sus alumnos
basándose en el origen del nazismo y su fanatismo, esto lo hizo famoso. En 1981 Morton Rhue, inspirado en este episodio
escribió La Ola. Y sobre estos dos hechos de la vida real, el director Dennis Gansel (Napola) filmó la película
homónima a la novela con la actuación del actor alemán Jürgen Vogel, que representa con el nombre
de Rainer al citado profesor.
La cinta nos muestra la facilidad
que puede tener un líder hábil para manejar la psicología de las masas especialmente si se trata de jóvenes
a quienes les sobra entusiasmo y energía cuando se unifican a través de un ideal y crean una fuerza en disciplina,
acción, pertenencia, orgullo y comunicación plena de actividad. Desde ese punto de vista un movimiento ideológico
puede convertirse en algo incontrolable.
El argumento se
inicia en una escuela alemana cuando un profesor realiza un taller sobre la autocracia en la semana de proyectos. Los alumnos
normalmente apáticos para este tipo de tareas, toman un interés inusitado desde el primer día, comentando
en sus hogares lo agradable de la idea. El segundo día y sucesivamente lo que bautizaron como La Ola, ya posee logo
de identificación: camisa blanca como uniforme distintivo, saludo propio, fanáticos seguidores y también
detractores, pero se va transformando poco a poco en una especie de marejada, con proyección a tsunami, generando actitudes
violentas y riñas que llegan a su climax con el equipo de water polo, cuyo entrenador es el mismo maestro.
Aplicando la recursiva versión libre, el guionista al final se aparta
de lo que realmente sucedió en Estados Unidos, pero le incrementa dramatismo a la película al retratar adecuadamente
el comportamiento juvenil, semejante en cualquier latitud, donde el adolescente puede reaccionar efervescentemente ante una
errada manipulación.
Es gratificante poder escribir
que es una obra bastante buena y vale la pena verla.

LAS VIDAS PRIVADAS: DETRÁS DE BAMBALINAS
Italia vivió en la década de 1930 una etapa de conformismo cinematográfico.
Benito Mussoline cuando asumió el poder se encargó de impulsar el cine, entre otras cosas, construyó
los estudios de Cinecita y creó el Festival de Cine de Venecia. En esa época los artistas protegidos y admirados
debían ser seguidores del fascismo imperante.
El reconocido
director Marco Tulio Giordana nos entrega una historia enmarcada en la Segunda Guerra Mundial con buena ambientación
en todo aspecto y centralizada en los perfiles de dos grandes luminarias de la pantalla grande, idolatradas por el pueblo:
Luisa Ferida (Mónica Bellucci) y Osvaldo Valenti (Luca Zingaretti) quienes viven en medio de la fama, drogadicción
y libertinaje, sin importarles mayormente las ideologías políticas ni la guerra. Su comportamiento frívolo
parece ser superficial como si interpretaran un papel más en la ficción.
A la caída del "Duce", los partisanos (al igual que los integrantes de la resistencia
francesa) cobraron venganza con aquellos que de una u otra forma colaboraron con los alemanes. En Milán, esta pareja
de actores fue capturada y sometida a juicio.
En Las vidas privadas
se incluyen algunas escenas documentales del fervor político que se vivía en la península itálica.
A pesar de poseer un hilo conductor la cinta se excede un poco en el uso de elípsis y en su duración, pero intenta
rendir un homenaje al cine de esos años que sentó las bases para el neorrealismo italiano.
Los fans de Mónica podrán apreciarla y admirarla una vez más tal como
lo hicieron en Malena, pues se sigue apreciando bella y sexy, pero el público que busca distracción, humor,
acción y suspenso no encontrará esos ingredientes en esta película.

CENA DE AMIGOS: CONVERSACIONES Y DECISIONES En este próximo estreno que reúne
las características de la típica comedia francesa, el protagonista principal es el diálogo y el desfile
sentimental de los diez personajes que alrededor de una mesa participan en una cena de amigos. Con atractivo guión,
mezcla de seriedad e hilaridad, las apariencias se translucen y sus caretas se deslizan para dar paso a realidades cotidianas,
bien actuadas y narradas con naturalidad. La directora Daniele Thompson, con ayuda de su hijo Christopher, escribió esta
historia destacando el mundo íntimo de cada uno de los personajes, sus angustias, hipocresías, hábitos
burgueses, adulterios y pasiones que transcurren en ese Paris tradicional, romántico y festivo, fotografiado en breves
escenas con sus monumentos clásicos, bulevares y el simbólico río Sena.Como vertientes que se desplazan por gravedad, así acuden a la cena programada
dos esposos galenos, un matrimonio integrado por un abogado y una escritora, la hermana de la anfitriona y el publicista acompañante,
una profesora de danza, el hombre que remodeló la cocina y los dueños del apartamento. Todos ellos se
mezclan e involucran en la charla, se reconocen y conforme cae la noche, también caen algunos secretos y confesiones.
Sus vidas y proyectos despiertan interés en el espectador y el probable ritmo monótono se desvanece pues cada
historia individual tiene un recuento bien manejado y recurrente. Finalizada la reunión al retornar a sus respectivos hogares, las parejas tienen más liviandad
de conciencia y el deseo de confesar esa verdad atragantada que les quema en exceso y puede destruir los anhelos.Buena película para aquellos que les agrada el cine de este tipo.

OBSESIÓN CRIMINAL: UN THRILLER CON SALDO EN ROJO
Willem Dafoe es garantía de actuación en cualquier obra cinematográfica,
y seguramente su figuración en un reparto atrae al cinéfilo y mucho más cuando es el protagonista principal,
pero lamentablemente ni siquiera su participación como el detective Stan en Obsesión Criminal salva este aparente
film policiaco.
A pesar que desde el inicio se intenta
crear intriga y suspenso propios de este género, sus vacíos argumentales no lo permiten. Además actuaciones,
guión y fotografía son muy limitados, tal vez el término adecuado sea modestos. Su desarrollo es lento
y el final, débil.
Stan es un detective que cree
haber resuelto el caso de un asesino en serie, quien con su mente perturbada se considera artista. A través de pinturas,
pantógrafos, perspectivas y llamadas telefónicas, desea demostrar que se encuentra vigente para continuar con
su cadena de víctimas y su estilo de macabro carnicero.
El
director presenta un rompecabezas con hechos tan confusos como los restos humanos que se encuentran. La cinta se vuelve monótona
y no atrapa al público que espera algo de acción inusitada o mayor claridad de la historia, pero todo se diluye
como los recuerdos del atormentado detective que se ayuda con licor para intentar solucionar sus perturbaciones.
Generosamente se puede calificar esta película como mediocre en todo aspecto
y lo deseable es que pronto sea eliminada de cartelera para no seguir defraudando a más espectadores.

TOY STORY 3: CON EL MISMO ENCANTO
Walt Disney hace tiempo nos enseñó y demostró que las películas
animadas aparentemente para segmentos infantiles gustan también al público adulto, porque todos tenemos algo
de niños en algún lugar del subconsciente. Este axioma se fortalece con la tercera entrega de los intrépidos
y agradables juguetes que lideran Woody y Buzz, quienes encumbran esta trilogía con otra bella y entretenida historia
donde nuevamente se ponen de manifiesto la amistad, lealtad y las aventuras que surgen como consecuencia de mantener estos
valores.
El brillante actor Tom Hanks es la voz del vaquero y
Tim Allen del hombre del espacio. El director Lee Unkrich (Buscando a Nemo) con un equipo que manejó un centenar de
computadores, durante tres años moldeó primero en arcilla los personajes, para luego escanearlos y darles vida
a través de la tecnología.
Se adiciona la participación
de una Barbie, el muñeco Ken y otros personajes destacándose por su maldad un oso oloroso de peluche.
La película no solamente vuelve a abrir la caja de juguetes, sino el baúl de
la fantasía, con un argumento que permite apreciar en Andy como se cumplen los ciclos de la edad y con 17 años
debe ir a la universidad, pero también debe decidir qué hacer con sus juguetes. Por el afecto que siempre le
profesó, los coloca en una bolsa y se propone guardarlos en el ático, pero por error su madre los echa a la
basura.
Se inicia así una verdadera odisea para la pandilla
y llegan a una guardería donde encuentran otros juguetes y una serie de dificultades que los obliga a actuar como siempre
a nivel de equipo. La cinta recrea estas peripecias con agilidad, brindando emoción permanente, además de conmovedores
momentos muy bien realizados.
Su éxito de taquilla en
todos los lugares donde se exhibe es arrollador, los comentarios que despierta son positivos y se convierte en un film para
el recuerdo y para todo público.