BUENOS DÍAS HERMANOS. SIEMPRE DIGO: GRACIAS DIOS
POR DARME OTRO DÍA DE ALEGRÍA Y POR DARME OTRAS HORAS PARA CUMPLIR MI MISIÓN SOBRE LA TIERRA. MAÑANA
NO SABEMOS LO QUE PASARÁ POR ESO HAGAMOS TODO LO QUE MÁS SE PUEDA EN BENEFICIO DE LA HUMANIDAD HOY . HJC. Enero
2010
EL CRISTO DE COLOMBIA
Héctor J. Corredor Cuervo
Con rostro de dolor ensangrentado
y corona de espinas
en la frente
estás en el madero ajusticiado
ante ojos del autista dirigente.
A tus pies transita el
pueblo angustiado,
que siente la frialdad del indolente,
pidiendo libertad del secuestrado
cautivo por el torvo
delincuente.
A tu lado está el poder del Estado
con la puerta cerrada al penitente
y signos de apatía
irreverente,
sin importar la suerte del soldado
que muere por la paz como creyente
sufriendo el disparate del
demente.
Oración
de un Soldado
¡Oh Señor, Rey de los Ejércitos!
ten misericordia y escucha mi oración,
aparta del camino a hombres insensatos
que se llenan de orgullo, con fraude y vejación;
separa a los malvados, injustos y violentos
que siembran la cizaña, el odio y la opresión;
dirige mis acciones por los caminos rectos
y sírveme de guía,
de escudo y protección;
no
permitas jamás la unión con los corruptos
que tienen sometidos al pueblo y la nación.
Jardines de Paz
En este parque de tumbas alineadas,
que protestan en silencio con dolor,
están los restos de vidas olvidadas
que murieron por la patria con honor.
Las lápidas de sepulcral blancura
representan las flores deshojadas
que cortaron malvados con premura
en un jardín de tierras abonadas.
Aquí
reposa la paz tan anhelada
que
buscan los soldados con valor
en
tierra bajo el sol ensangrentada
con
lluvias de barbarie y de terror.
Por aquí cruza el sordo dirigente,
que no oye de la muerte su alarido,
que no mira al pueblo francamente
ni deja su indolencia en el camino.
Aquí se ve la sombra de la parca impía
que atisba con placer al visitante
y en ríspido canto le recuerda día a día
que la vida se esfuma en un instante.
CÁRCELES DE TERROR Y OLVIDOEntre
la selva atados con cadenas
en medio de huracanes de tristeza
están los secuestrados por la fuerza
encerrados sin juicio y sin condenas. Son
cárceles de terror y de olvido
donde se siente el grito de la parca
el cual retumba en toda la comarca
cuando ríe el temible forajido.
Solo
el silencio, el aire y la maleza
son testigos de horrendo cautiverio
que imponen los malvados sin criterio
para mostrar su asnada y su rudeza.
Allí
el tiempo muy lento se desgrana
para hacer interminable el suplicio
por estar esperando sin un juicio
mientras
la vida en gotas se desangra.
¿Donde estarán
las cortes valerosas
que juzgan sin temor a los malditos
que gozan cometiendo los delitos
con saña
y actitudes agraviosas?
¿Por qué
tanto despliegue de los medios
al tener libertad un secuestrado
y no se muestra el crimen del malvado
que
mata y martiriza en cautiverio?
¿Por que
si se castiga al inocente
que defendió la patria con valor
en cortes donde reina el deshonor
por
usar de testigo al delincuente?
Héctor
José Corredor Cuervo